viernes, 19 de septiembre de 2014

Una vieja amiga.



A este ejemplar de Víbora de Seoane, lo vi por primera vez a comienzos de junio al borde de un camino. Suele ser fiel a los mismos lugares cuando quiere calentarse. Desde entonces, he podido fotografiarlo durante todo el verano un par de veces a la semana. Hoy, también.

2 comentarios:

  1. Eso sí que es querencia a un territorio.Unas fotos magníficas, de un ofidio que no habita por estas tierras.
    Un abrazo

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